Diario del Coronel Valdés

Día 12—Llegamos al (Bocas) Huizache cerca de Bocas.
Antier, cerca de las doce de la noche, salieron las fuerzas de Bocas y ayer llegaron a San Luis. Recibí del cuartel general orden para que se regresara D. Agustín Antona Aguilar a Catorce. En la Hedionda puse oficio al Prefecto de Venado para que a precios de plaza recibiera jorongos a D. Loreto Reyes de Aguilar para el uso del ejército. La carga me detiene.

Día 13.—Llegamos a San Luis Potosí. El 11 del corriente, a las dos de la mañana, salió el ejército de Bocas, y el 12 a las tres de la tarde se aproximó a San Luis. Los pronunciados bajo las órdenes de Alfaro, Otón y otros, ocupaban la plaza que estaba completamente fortificada con artillería, trincheras y parapetos sobre las azoteas de las casas principales. Las avanzadas del ejército del Norte comenzaron tan luego como llegaron los fuegos, y a poco rato les quitaron tres de las posiciones al enemigo. Entró la noche y el fuego continuó hasta la una de la mañana, que se rindió la plaza. Alfaro, Otón y otros treinta de su oficialidad se ocultaron, pero el día 12 fueron aprehendidos, y ahora están presos mientras el Gobierno dispone de ellos. El 12 se recibió Aguirre otra vez del Gobierno y hoy expidió el Sr. Vidarri sus proclamas al ejército y a los potosinos. Toda la fuerza se portó muy bien, pero particularmente los de Santa Rosa y demás pueblos de la frontera de Coahuila. El pelaje no dejó de hacer bastantes robos, y para evitar esto se han puesto patrullas de día y de noche. Los potosinos, por cierto, no están a gusto con Aguirre a quien parece que le tienen el mayor odio. La ciudad está tranquila y de nuevo se disfruta seguridad.

Día 14.—Se comenzó a quitar las fortificaciones de las calles y recogerse la artillería y demás pertrechos de guerra que perdieron los pronunciados. Visité la iglesia de la Compañía de Jesús y me llamó la atención el crecido número de
