naroRTAS DE LA GUBIRA DE REFORMA — 39

Día 24.—Entre hu once y doce del día comenzó nuestra
fuerza a xalir de Guanajuato tomando el camino del célebre
mineral de La Enz, que pasa por el cerro trozado.—El ene-
migo pernoctaba en Silao, cineo leguas de donde nosotros
estábamos, sin embargo de su superioridad numérica, todos
sus movimientos indicaban recelo, y, si no tuvieran sabido
como lo supo que nosotros no intentábamos defender a la
ciudad, por ejerto que hubiera tomado el camino de México.
La orden de San Luis para que nos retiráramos, enusó la
más justa indiguación entre tada la oficialidad y tropa, y
Aramberri con fundada razón sentía la oportunidad que se
le oxcaseaba de darle un golpe de muerte a Ja reacción. Fl
resaltado no podía haber sido dudoso por Jas ventajas que
el terreno prestaba, eran tan superiores que el enemigo hu-
biera tenido que batirnos en terreno escogido por nosotros
mismos. Nuestra retirada de Guanajuato sin (aviolentamien-
to) ningún motivo, ha sido mn trinufo para el enemigo, y la
orden que la motivó fué hecha de la ignorancia de los he
chos—Tal era la precaneión con que el enemigo avanzaba
«me con xa vanguardia traía una pieza de artillería. Todos
están convencidos de que si nuestros movimientos hubieran
indicado que intentábimos aguardar el ntayue, el enemigo
hubiera tomado el camino de México. Errónenmente se lle-
26 a creer en San Luis que el enemigo avanzaba sobre San
Jas cuando en realidad se concentraba para retirarse a
Querétaro » México. La precipitación con que evienó la
plaza de Acámbaro al moverse Huerta, nos prueba que el
temor es la idea dominante ex las filas del enemigo-—Nos
acompañan con el Gobernador una multitnd: de empleados
y particulares de Guanajuato,

Día 25.—A las 12 en punto salieron todas las fuerzas de
la Tay y pernoctaron en la hacienda de San Juan de los
Tdanow. El enemigo entró a Guanajuato, y tanto en León
como en Silao reclutó sus fuerzas con echar leva. Con un
movimiento nuestro en combinación con Huerta y los de San

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