De su majestad.

Al mismo tiempo dichos fuentes, por estar defendidos con muy pocas fuerzas, a los 3 de la tarde, que era la hora en que había de volver el parlamentario a la plaza, para ver que resolvían, fue, habiendo tocado antes parlamento, contestando los de la plaza que no se rendían por ninguna manera, además de ver que el tiroteo se avivaba más por el rumbo de San Juan de Dios. En esta misma hora, mientras estaban en el tiroteo muchas de las casas que estaban en su rumbo, fueron saqueadas, entre ellas la casa del Sr. Dn. Nicánor Lobo, y su severía, la casa del Sr. Da. Joaquín Tabral, la seriría del Frente de la Capilla del Rosario, la casa del Padre Jellis, al cual le robaron 300 reales efectivo, las que había escondido en la corniza de una de las puertas de la casa, la casa del Sr. Brivult, el cual fue herido de un brazo por un balazo que le dieron por rehusar entregar algunas alajas, las cuales, viendo su señora lo que le había sucedido, al momento las entregó sacándolas de un cano en que las tenía escondidas. El Sr. Dn. Francisco Tabrera también fue herido de la frente con la culata de un fusil y tal vez lo hubieran matado si su S.a. no se les acercara al Sn. Dn. Joaquín Tabo, también después de saquearle su casa, le pedían dinero apuntándole para que se los entregara, hasta que viéndose un poco libre, hecho a correr a refugiarse en un folín. En fin, otras varias cosas fueron saqueadas, y obras que no pudieron por ser de más fuerza estaba el tiroteo. En esta misma era se quemó un jacal. Con respecto a la toma del punto del Convento del Carmen, siguen tiroteándose, habiendo algunos muertos y heridos también para poder atacar el punto del Carmen, fueron a tocar la casa del Sr. Da. Ramón Zahabedra, el cual al abrirles recibió un balazo en la cara, a boca de jarro, habiéndole entrado la bala por fortuna entre hueso y carne. Subidos ya los soldados en esta altura, y habiendo bastantes en la plaza, le hacen fuego al Carmen muy vivo mientras esto pasaba por este rumbo muchos de los soldados que estaban en la casa de moneda dieron muestras de huir por lo que algunos hicieron descuelgándose con algún riesgo de que les pegaran, pues estaban haciendo fuego los de la tierra de San Francisco. En fin, un oficial de los de San Francisco corrió a darles auxilio llevándoles reatas para que pudieran descolgarse, pero este fue herido por uno de los de su cuerpo, y ya no se supo si se pasaron o no. Sería de la oración los soldados que había en la altura del Cimen, habiéndoseles acabado el parque tocaron una esquila en señal de que llevaban parque y debían la Guardia unos cuantas 30 hombres eran los que había en dicho cuanto más cuando oyeron la esquila, declararon la guardia y se prepararon para el acto que 