Día 16 de febrero de 1779: salió un decreto del señor virrey Bucareli para que no se hiciera nada, y así la gente que había en los cuartos y en las bancas se les mandó salir y se cerró el Coliseo, y fue una novedad tan grande por estar toda la ciudad alborotada para ir a ver, siendo juez del Coliseo el señor oidor don Francisco Gómez Algarín, y fue en sábado.

El día 17 de febrero de 1779 en México, pusieron en la puerta del Sagrario de la Santa Iglesia Catedral dos mujeres por vendedoras de cédulas de comunión sacrilegas, y las pusieron en su tablado con guardia del Regimiento de la Corona, en miércoles de ceniza.

El día 19 de febrero de 1779 en México, se recibió por aviso de España y en éste vinieron las noticias infaustas siguientes: que el día 12 de noviembre de 1778 en la ciudad de Zaragoza, a las seis de la tarde, se prendió fuego en el Coliseo de aquella ciudad y perecieron más de ciento cincuenta personas, y entre ellas el señor capitán general don Antonio Manso. Que en la ciudad de Granada hubo un terremoto que estropeó muchos edificios. También en este aviso le vinieron las bulas al señor obispo del Nuevo Reino de León, fray Antonio Sánchez Sacedén, religioso dieguino. También le vino la gracia de Su Majestad a don Francisco Medina, de título de Castilla con la denominación de conde, y fue en viernes.

Marzo de 1779

El día 12 de este mes en México, sacaron de la cárcel de la Acordada cinco hombres, dándoles 200 azotes y no pasaron por la Plaza ni Palacio por estar el Santo Jubileo en el Sagrario, en lunes.

El día 4 de marzo de 1779 en México, sacaron cuatro hombres de la cárcel de la Acordada, tres para darles garrote y el otro para ahorcarlo. Este era un negro llamado José Miguel Icita y estupró dos niñas; pusieron su cuerpo entero en el paraje que llaman La Palma, cosa que no se había visto en México, así el delito como poner el cuerpo entero, y fue en jueves día en que murió el señor canónigo don N. Santa Cruz.

El día 7 de marzo de 1779 en México, el señor doctor don Cristóbal Fulgor, cura de la parroquia del Santo Cristo de La Palma, quitó el cuerpo de José Miguel Icita, negro, con licencia del señor capitán de la Acordada don Pedro Valiente, y lo enterró en dicho curato de La Palma y le hizo un entierro muy bueno, y fue en domingo. Y este mismo día en México, murió el señor José Gómez.