de nuestro padre San Francisco, en donde se deposito hasta la noche del mis-
mo que se llevd al Santuario de Nuestra Sefiora de Guadalupe, donde quedd
sepultado. En el convento de las monjas capuchinas quedo su corazon, en el
Sagrario de la Santa Iglesia Catedral quedaron sus tripas, y en la capilla de la
Casa de Ejercicios dc San Felipe Neri, otras de sus entraiias.
Nota

El seiior corregidor don Francisco Crespo, mandé echar un bando para que
en la estacion del entierro no anduviesen coches ni caballos. Fueron por de-
lante del entierro cuatro cafiones de campaiia, y detrds dos caballos despalma-
dos con las armas del virrey difunto, y el sefior conde de Santiago don Juan
de Velasco a caballo, comand las tropas con el mayor de la Plaza don Pedro
Garibay, y con don Diego Lassaga, a caballo. El sefior regente don Francisco
Roma y Rosell llevo por delante dos bastidores a caballo por la Audiencia
Gobernadora, sin piquete. Se notd, y ain se murmuré mucho en esta ciu-
dad que el sefior inspector general que lo era don Pascual de Cisneros, no
saliera. Adviértese, por si se ofteciere, que los alabarderos rodearon la tumba
del virrey con los sombreros puestos, siendo capitan de dicha compania don
Mariano de Velasco y Villavicencio, y que fueron albaceas del difunto virrey
don José Chavez y don Joaquin Dongo, y de doliente por ser su pariente don
Francisco Canaveral, capitin del Regimiento de Dragones de Espafa. La dlti-
ma firma que echo el virrey frey Antonio Maria de Bucareli y Ursta, fue cl dia
8 de abril a las dos de la maiiana, y fue la de su testamento, en jueves.

El dia 9 de abril de 1779 en México, por muerte del sefior virrey Buca-
reli, se abri6 en acuerdo en el Real Palacio el pliego de mortaja en que se le
entregé al sefior regente de la Real Audicncia don Francisco Romi y Rosell,
el baston de capitan general interino, mientras llegaba el sefior don Martin
de Mayorga, presidente del Reino de Guatemala, que estaba propuesto en
primer lugar.

El dia 18 de abril de 1779 en México, fue la primera vez que fuimos
dos compaiieros de la Guardia de Alabarderos a casa del sefior regente por
la manana, y fuimos don Juan Badamés y yo, José Gomez, y nos dieron de
comer y nos trataron muy bien, y fue en domingo. Y este mismo dia en el
Real Coliseo, se present6 la comedia EI Maestro de Alejandro, en que salie-
ron tres bailarines, dos hombres y una mujer, la cosa mis pasmosa que se
58 José Gémez

PS
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